Un botiquín ordenado te ahorra una salida de urgencia. Lo básico: un analgésico y antifebril de uso habitual, antiséptico, gasas, curitas, un termómetro y las medicinas de uso crónico de quienes viven en casa.
Guardalo en un lugar fresco, seco y fuera del alcance de los niños. Cada seis meses revisá los vencimientos y reponé lo que usaste. Ante cualquier duda sobre qué tomar, consultá a nuestros farmacéuticos.







